El libro de mi recuerdo que se hizo para ti
Para que leerlo encuentre alguna cosa bella que te emocione, y te haga sentir como que una Chispita empieza a alumbrar dentro de ti, y va convirtiendo la lectura en algo tuyo, como que tu lo escribiste, o podrías haberla escrito.
Es tiempo de leerlo, de gozarlo. Entre sus páginas te espera el principito, vagando solo en un perdido asteroide; el campesino astuto; el rey y el mercader ; la colibrí pobre, deseosa de casarse; Prometeo encadenado; el joven decidido que le cuenta al rey un cuento de nunca acabar, y muchos otros personajes de fábulas y poemas.
Ojalá llegues a hacerte uno con tu libro, porque si lo consideras cosa propia sabre que lo cuidaras, que me guardadas para leerme de nuevo cuando sea más grande ; y quizás cuando, ya mayor, llegues a escuchar por ahí a unos niños que, jugando, cantan algunas de las rondas de este mi libro, el recuerdo me llevará hacia atrás en el tiempo ; volveré a ser un niño, y de repente, la cara de algún compañero que no había vuelto a recordar se aparecerá nítida, clara cantando a todo pulmón,
¡ Vendo nubes de colores: las redondas, coloradas, para endulzar los colores! ¡ Vendo los cirros morados y rosas, las alboradas, los Crepúsculos dorados ! ¡ El amarillo lucero, coguido a la verde rama del celeste duraznero ! ¡ Vendo la nieve, la llama, y el canto del alegre pregonero.
Continuando la tarea, aquí me pongo a escribir las memorias de mi maestro que se dedicó a servir, yo recuerdo a mi maestro de primaria un insaciable en la lid de educar generaciones de niños asta morir.
José Sánchez. 11/28/2017





